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Charla a la hora del Té 1





Entendiendo la Polaridad Hombre-Mujer
Simplifica tu vida y salte de tu rutina


Estelle Roberts

Versión del audio en inglés :


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Versión texto :

Agraciadas damas y bondadosos caballeros!

Lo que hacemos esta noche es transmitir de manera muy cercanamente paralela a lo que hacen sus aparatos de televisión. Quienes me acompañan esta noche son muchos. Algunas de sus muy queridas almas se encuentran aquí con nosotros esta noche y muchas de ellas no habían venido anteriormente pero han sido invitadas. Yo no estoy aquí sola hablando a los de este planeta, sino que, con gran alegría les digo, somos anfitriones y anfitrionas esta noche de aquellos que han venido de otros sistemas de mundos cuyo gran esquema se entrelaza de cerca con el nuestro.

Estas son cosas que yo misma hasta hace muy poco he venido a saber. Que maravilloso es este gran, gran Plan! No piensen que la tierra, Terra , es el único planeta que ha pasado a través de semejantes convoluciones relacionadas con la subida y caída de los géneros. Les digo que hay seres con nosotros esta noche que ustedes podrían llamar femeninos por naturaleza que también han conocido sobre la represión en sus planetas de origen. Así que esto va bastante más allá de su sistema solar mis queridos amigos, y como un imán, atrae lo propio.

La mujer ha sido llevada a sentirse aislada. La mujer por naturaleza tiene un sentido de que ella es una unidad auto contenida y de que de cierta manera es un poco diferente al temperamento masculino. Esta es precisamente la razón del por qué el hombre parece trabajar mejor en equipo. La mujer no siempre, a no ser por un propósito noble.

La mujer entonces se convierte en las entrañas de la creación, sin importar si sus retoños son físicos o no. La mujer es como aquello que puede causar el nacimiento de grandes esquemas y aunque el hombre pueda parecer o sonar como el elemento instigador -que con frecuencia lo es- es más frecuente que ella o ellas sean quienes eventualmente hagan que todo suceda.

Ustedes conocen algo de astrología. El hombre entonces corresponde al planeta Marte, ¿verdad? Quienes conocen algo del temperamento Marciano saben que es aquello que comienza, sí, que instiga, que impregna, pero no siempre aquello que se queda para ver que la semilla dé fruto.

¿Qué pasaría si les cuento que el universo mismo de la visi ón y del sonido como los conocen no existiría si no fuera por la Divina Madre? ¿Qué si les cuento que el Divino Padre es idea pura, constantemente engendrando idea tras idea, pero que la materia, la Madre, es la única cosa que hace que esas ideas se conviertan en lo que uno podría llamar realidad? ¿Apreciarían a la mujer un poco más entonces?

Sin embargo, sin esas ideas, sin esa semilla, ¿qué puede hacer ella? ¿Cómo puede ella criar una familia que no ha sido plantada? ¿Deberá acaso entretenerse dando vuelta a sus pulgares eternamente? Yo digo que son los dos mis queridos, los dos, y por lo tanto no vengo a pregonar a gritos que la mujer esté por encima del hombre de la misma manera que tampoco diría que el corazón es más grande que la mente, pues ya todos ustedes han tenido oportunidad de ver lo que sucede cuando el corazón no tiene mente que lo guíe.

Ahora hablo no solo a las mujeres, ni solo a los hombres. Hablo al alma, que es la mezcla de los dos. Sus pensamientos, mis queridos, ya sea que sean hombre o mujer, sus pensamientos son de su Padre, sí, su inspiración con bastante frecuencia es directamente de su señor. Pero ¿qué es lo que toma eso y lo hace que tenga algo en común con todo aquello que es realidad manifiesta sino la Madre dentro de ustedes?

Este llamado misterio ya no es misterio, sin embargo yo digo que este misterio yace dentro de todos y cada uno de ustedes, aún en este mismísimo momento. Todos aquí, sin excepción, han sido impregnados por el Padre. Caballeros, discúlpenme, pero todos ustedes han sido impregnados por su Padre-idea. De hecho, ¿qué son ustedes mismos sino una idea? Si, aquí no hay excepción alguna. Ustedes todos son idea de Dios, la idea del Padre. Pero ¿continuarán siendo tan solo una idea? Aquí está el secreto, necesitan su ser femenino. Aquella que ama, nutre y es paciente, siempre muy paciente. Ella es quién los hará llegar a la máxima realización, de la misma manera en que una madre limpia la boca de su hijo pequeño y le dice, "Ahora ve y dale a tu Padre el beso de las buenas noches."

No se trata de género mis queridos. Se trata de polaridad. Es acerca de ese aspecto de la Madre que está siendo dañado en todos ustedes. Es acerca de un terrible, terrible malentendido que ocurrió hace tanto tiempo y que ha sido dirigido a mantener a la Madre cojeando e incapacitada. Es esa cosa que se coloca entre su voluntad, su intención, su deseo y su realidad. ¿Qué es lo que los detiene, mis queridos? ¿Saben ustedes muy bien qué es lo que quieren? No hay ni uno solo aquí que esté alienado con sus deseos. ¿Cómo es que no se sientan a su lado?

Es la Madre quien los hará realizar. Tienen planes, dicen ustedes. Yo digo, ese es su Padre hablando. ¿Llegarán a suceder? Entonces ustedes deberán estar en muy buenos términos con su mamá. Una cosa a la vez. Un día a la vez. Esta es la manera en que una mamá enseña a su niño, ¿no es así? Ella no afana a su hijo a que camine, pero cuando el niño está listo son sus manos las que lo levantan.

Así que piensen mis queridas, queridas almas, acerca de esto y de cómo dentro de cada uno de sus pechos yace el secreto del amor, que siempre ha sido el secreto de la creación, ¿no es cierto? Primero, ustedes son el producto de los dos. Han llegado hasta aquí. Entonces ustedes por su propia cuenta encuéntrense a sí mismos con metas, deseos, direcciones y esperanzas. Ese es su padre señalándoles que sigan adelante, como un buen Padre lo haría. "Vamos, vamos, da ese paso". Y el pequeño niño mira a su mamá: "¿Puedo hacerlo?". "Anda, ve donde tu papá."

Todo está dentro de cada uno de ustedes mis queridos, no hay como escaparse. Como ven entonces, yo no vengo a hablar únicamente a las mujeres. ¿Cómo podría hacerlo? Pues si no fuera por un hombre yo misma no estaría aquí. Yo vengo a hablar del vacío profundo dentro del alma. Ojalá con el hecho de yo diferenciar las diferentes partes de la conciencia ustedes puedan reparar la que sea dependiendo de cual sea su necesidad. Pues miren, hay algunos de ustedes aquí sentados que se sienten desposeídos de metas. No tienen planes de hablar, ¿verdad? Se sienten como en medio del océano, creo que se dice. Nada les llama la atención. Es un poco raro, ¿verdad? Nada los atrae a no ser por las rutinas y los hábitos y quizás incluso sus sombríos y aburridos aparatitos de televisión.

Pero estos no son el Padre. El Padre dice, "Yo soy la idea que te sacará de tu tedio. Yo soy Aquel cuyas palabras te despiertan a lo que puede ser y yo te conozco mejor que cualquiera". Mirad! Luz al final del túnel, dirían algunos. Pero para llegar allí la Madre los debe acompañar. La Madre es la espalda sobre la cual montarán para llegar allí.

Mis queridos, queridos amigos, escasamente puedo dar crédito a la gracia que tengo el privilegio de compartir con ustedes ahora y para siempre. ¿Cuál es esa gracia sino la Madre y el Padre en perfecto y amoroso abrazo? Él está haciendo su parte y ella la de ella, constantemente y en perfecto balance. Esa es la gracia y cuando la sientes es ese sentimiento del niño mirando amorosamente a los dos, a su Padre y a su Madre.

Ustedes sabrían algo de la creación, digo yo. En la mayoría de los casos debería caer en el uno o en el otro, teniendo al Padre, pater , entonces únicamente tendrían que llegar a la leche de la Madre, el amor que hará que todo se lleve a cabo. Si no aman al pater lo suficiente eso no se manifestará para ustedes. Y entonces de aquí obtenemos aquello que con frecuencia ha sido visto como amor, amor, amor sentimental y sensiblero. No como un sentimiento sino como la mismísima fuerza creativa que lleva la manzana a tu boca.

¿Cuál es el siguiente paso? Simplificar. Simplificar.

Su Padre está hablando constantemente. Sus ideas son infinitas. ¿Acaso están aturdidos de haber escuchado tantas? Quizás. No hay blasfemia en esto que yo hablo. En otras palabras, quizás ustedes tienen demasiadas ollas en la estufa. Mis queridos amigos, es hora de quitar algunas. Simplifiquen, ¿sí? Se sentirán mejor. Les prometo. Uno, dos, máximo tres deben ser los grandes sueños de su alma. Logrando estos pueden entonces pasar al siguiente nivel. Conociendo estos descubrirán cuanto amor pueden juntar, cuanta Madre pueden lograr resistir, pues ella, digo yo, es esa cosa que hace que todo se haga realidad.

Miren dentro de sus corazones mis queridos. Si están infelices esta es seguramente la causa. Simplifiquen. Pongan uno o dos a un lado y enfóquense en máximo uno o dos, y ámenlos hasta que den fruto.

Y no esperen que sus hermanos los entiendan. Lo mas seguro es que no lo harán. Pero ustedes saben lo que están haciendo. Les hemos dado una fórmula. Ahora la pueden utilizar. Ensáyenla mis queridos amigos, y observen, observen, observen. Observen como simplificando su lista de deseos lograrán los dos más importantes y tendrán una sonrisa en su cara más frecuentemente. No lo compliquen. No. No. No lo compliquen mis queridos, no. Manténganlo simple, muy, muy simple.

Fundamentalmente el Padre mismo ha bajado con un solo propósito y solo uno, y la Madre está constantemente en el proceso de ayudarlo a lograrlo. ¿No podemos nosotros hacer lo mismo? Les dejo a ustedes el discernir cual podría ser ese. Como buenos hijos, todos estamos comprometidos en el logro de lo mismo.

Tal es mi sencillo mensaje esta noche. Más allá de esto yo no puedo decir.

Algunos de ustedes aquí presentes están sosteniendo los más hermosos y complicados rompecabezas en sus manos, y aunque son tan hermosos, los hechizan. Yo les digo, déjenlos caer. Y hay algunos aquí que solo hasta hace muy recientemente tienen una dirección hacia la cual moverse. Estos sencillamente necesitan ejecutar. Y hay uno aquí que tiene mucho miedo de que otros no amen ni entiendan a esa alma. Pero eso, por supuesto, es ilusión, pues amarse a sí mismo es la solución.

Dos de ustedes aquí tienen la necesidad de buscar el cuidado de su visión física. Por favor háganlo. Crearán mejor.

Uno aquí presente teme lo peor, lo absolutamente peor. Que tendrá una terrible y muy dolorosa muerte del cuerpo físico. Saca esa maleza querido. No te sirve a ti, ni alimentará a alguien más. Decide que tal no es tu destino y acepta la magia del momento.

Y todos ustedes aquí presentes se darán cuenta antes de que este año termine que es muy poco lo que no pueden tener. Y eso por supuesto satisface mi propósito. Los amo hasta que ustedes lo hagan.

Dios los bendiga, mis queridos. Disfruten su té por favor. Quizás la siguiente noche que de nuevo nos reunamos tendré aún otra joya del bolsillo del Padre, y la dejaré con ustedes como aporte.

 


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